img_25.jpg

En el caso de estudio analizado no se realizó ningún tipo de modelización demográfica para la especie, y en gran parte el fracaso del proyecto creemos que se debe a esta causa.
No existen apenas datos de supervivencias y transiciones entre fases de vida para P. oceanica, por lo cual es imposible realizar una modelización demográfica fiable. No obstante, se conoce bastante acerca del ciclo de vida, ecología y tasas de crecimiento como para poder realizar una aproximación que nos sirva de referencia.


El crecimiento vegetativo de esta planta es muy lento, con tasas de en torno a 1 cm en vertical y 6 cm de rizoma horizontal al año. Por ello, tiene una tasa de colonización y de renovación extremadamente lenta y cualquier perturbación que se traduzca en pérdida de biomasa tardará años en ser superada. Sin embargo, el crecimiento vegetativo representa el principal modo de colonización (Marba and Duarte, 1998) y expansión de la especie. Según un estudio de González-Correa y colaboradores de 2005, la frecuencia de establecimiento de los rizomas desprendidos es muy baja, y el éxito de la reproducción sexual es inusual.



La producción estimada de nuevos brotes de P.oceanica en zonas impactadas es de 1.265 brotes/m2 (González-Correa et al. 2005) frente a los 24.96 brotes/m2 en zonas no impactadas. En el mismo artículo, estiman un tiempo de recuperación de 91.9 años para la especie por reproducción vegetativa.





Al ser una fanerógama también tiene reproducción sexual por polinización, generando frutos que se dispersan por hidrocoria grandes distancias. No obstante, las tasas de floración, fertilización, germinación y fijación al sustrato son muy bajas, existiendo también una alta mortalidad durante el primer año de vida. Además, las tasas de supervivencia de las plantas jóvenes suponen también un cuello de botella durante incluso los primeros 50 años.

Se puede concluir por tanto, que las praderas de P. oceanica requieren en cualquier caso largos periodos de tiempo hasta que su viabilidad en el tiempo está asegurada por sí misma (o visto de otro modo, hasta alcanzar su estructura poblacional estable), y por ende, un proyecto de revegetación con esta especie debe de ir acompañado de un plan de seguimiento muy largo en el tiempo, con el coste económico que ello conlleva.